La alineación eterna el invencible 4-4-2

La historia táctica del fútbol es la sucesión de modas que fueron implantando los equipos que ganaron en cada era. A veces, surgían técnicos visionarios que planteaban esquemas o sistemas revolucionarios que creaban ventajas de por sí al suponer una evolución en el propio juego, como sucedió con Rinus Michels en la década de los 70 o Arrigo Sacchi en los 80, pero en la mayoría de las ocasiones, el dibujo más extendido era aquel que empleaba el conjunto que ganaba por tener a los mejores futbolistas de su presente respectivo. A partir de dicha circunstancia, muchas distribuciones disfrutaron de su momento de gloria: el 2-3-5, el 4-3-3, el 3-4-3, el 4-2-3-1, el 4-1-4-1, el 5-3-2… y todas ellas, durante su intervalo de dominio temporal, compitieron contra la gran constante táctica que ha tenido este deporte, el 4-4-2.
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Con la asistencia de los entrenadores Rubén León, Francisco Beltrán y Adrián Cervera, se procederá a intentar explicar los porqués de la, puede que no supremacía, pero sí inmortalidad, del 4-4-2 susodicho.
Una de las ventajas que otorga es que permite a plantillas modestas disimular parte de sus carencias en aquellos ámbitos que sólo el dinero semi-garantiza solucionar. Por supuesto, el más relevante reside en el gol, donde juntar una pareja de delanteros aumenta las probabilidades de remate y también la potencial precisión de los mismos. Cuando un finalizador se enfrenta a una dupla de centrales, zafarse de la doble atención y conservar (alrededor, en los pulmones y en el cerebro) oxígeno para definir con acierto resulta muy, muy complicado. Lograr un marco de dos contra dos iguala la lucha y facilita la culminación de la que, al fin y al cabo, no deja de ser la acción ofensiva más simple y empleada -sobre todo- por equipos con poco talento para jugar por dentro: el centro al área desde uno de los costados.
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Pero lo dicho es apenas un detalle. El gran don del 4-4-2 deriva de su versatilidad. De su versatilidad, además, en todos los sentidos. Por ejemplo, el estilístico: desde el 4-4-2, triunfaron el Milan de Sacchi, el Villarreal de Pellegrini y el Leicester de Ranieri. Es decir, un equipo caracterizado por la presión en campo contrario, uno por el control conseguido desde la posesión pausada de la pelota y otro por su repliegue y su contraataque. Aunque este plus pueda asignarse a otras organizaciones, ninguna ha dado pie a éxitos más diferentes que el 4-4-2. En parte, porque el margen de maniobra que ofrece para ajustes técnicos y tácticos es ilimitado.

En una entrevista concedida a “El Club” de Axel Torres, Marcelino García Toral revelaba que su decidida apuesta por el 4-4-2 se ampara en que se trata del esquema que menor especificidad exige a los jugadores. El hecho de que el reparto de zonas sea automático y equilibrado (dos hombres en cada banda y dos hombres en el círculo central) acota el terreno defensivo a custodiar por parte de cada pieza y permite en un momento dado que un mediapunta juegue de mediocentro (Jurado en el Espanyol), un delantero en una banda (Guedes en el Valencia), etc. Del mismo modo que los recorridos ofensivos y los repertorios técnicos también admiten una varianza superior. ¿Porque qué tipo de jugador no puede ocupar eventualmente un costado en un 4-4-2? Emery empleó a Mathieu -central/lateral-, Escribá a Jonathan Dos Santos -segundo pivote- y Javi Gracia a Samu García -segundo delantero-. Sin embargo, por ejemplo en un 4-3-3, de interior sólo puede jugar un interior. Si no, el sistema se resiente.