España

España sigue anclada a una idea, a un mantra, que se ve que ya no funciona. Porque no hay un solo “Xavi” ni un solo “Alonso” en toda la selección. Que sí, que Isco es muuuy bueno. Pero para que brille necesita muchas cosas, porque su permanente movilidad, tras pérdida te deja muy vendido.
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Sigo sin entender lo de jugar con laterales tan ofensivos sin crearles ventajas. Ni Alba ni Carvajal son Marcelo, no te van a generar un sistema ellos solos. Necesitan apoyos, ayudas. Y si nadie les abre el campo sufrirán para generar, y a la hora de correr.
Es imaginarme a Mbappé/Dembélé, Hazard/Lukaku, Neymar/Douglas Costa y pensar que España necesitará muuucha suerte en defensa para no recibir 3,4 goles fácilmente
A mi directamente el papel de Thiago me pareció contraproducente. Me pareció estar viendo al Gago del Madrid, queriendo filtrar balones sin ton ni son y provocando pérdidas con el equipo todavía desprotegido saliendo por dentro.

A De Gea se le ve totalmente ido. No es ese gato que reacciona bajo palos.

Busquets, por otro lado, acompañaba demasiado arriba. En la segunda parte hubo varias transiciones defensivas en las que le pillaba en la frontal.
A mí, sinceramente, “me da igual” perder. Es decir, ya he vivido una Euro cuando parecía imposible, y luego un Mundial. Hasta ganamos otra Euro de regalo. Así pues, y como me lo paso tan bien en el Mundial, no me supone un drama que eliminen a mi selección. Lo que no me da igual es que la eliminación sea de forma idéntica a 2014 y 2016, por los mismos vicios. La irresponsabilidad en contextos tremendamente profesionalizados (como esa Irán de Queiroz que se quedó a punto de eliminar a Portugal, pero ejemplos hay muchos) sí que me importa. El partido ante Irán no era tan negativo como se quiso hacer ver, el partido de ayer es francamente preocupante, y no porque se mereciera perder (también) sino porque no hay ningún indicio de que esto vaya a cambiar.
Camisetas y equipaciones de la La Ligue 1 francesa: Paris Saint Germain, AS Mónaco, Marseille.
Llevamos meses (años, de hecho) con la cuestión del estilo, la idoneidad de según qué jugadores, etc. Vamos a ver: el fútbol es renovación constante, matización continua ante rivales que se adaptan rápidamente a ti, especialmente si ganas. España no inició su ciclo ganador porque coincidieran Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta, Torres y Villa un verano determinado en tierras austríacas. Inició su ciclo ganador porque un seleccionador de vuelta de todo, valiente, miró lo que tenía, eligió lo mejor y desarrolló un plan para potenciarlo, y lo hizo en contra de la cultura imperante (se hablaba de la furia española y todo, aunque hoy resulte cómico recordarlo) y del orden establecido. Tan fácil, tan difícil. Desde que se ganó la Eurocopa 2012, se inició un proceso de vulgarización que no resultaba acorde al descenso de nivel (real, palpable, pero subsanable) de los jugadores seleccionables: primando jerarquías, antiguos modelos y demás sobre estados de forma y matizaciones necesarias llegó la antíteses de la competitivad: forzar onces para encajar en un estilo. Lo contrario a lo que hizo Luis en 2008. Dos palos importantes, 2014 y 2016, ante la huida de la meritocracia que inició Del Bosque (era entendible, había ganado mucho con un grupo determinado, de una forma determinada).